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La
participación es la clave del fortalecimiento
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La participación no siempre conduce
al fortalecimiento. Hace falta un entorno favorecedor que alimente
las aspiraciones y los conocimientos de la gente para que en último
término se produzca una potenciación. Algunas formas de conseguirlo
son:
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No subestime a la gente. Proporcióneles
conocimientos para que puedan enfrentarse a la complejidad; no les proteja
de ella.
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Divida cualquier tema en partes asequibles.
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Comience por las preocupaciones propias
de la gente y por lo que les resulta relevante.
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No intente imponer sus ideas y soluciones
al principio.
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Ayude a la gente a ampliar su percepción
de las opciones disponibles y a clarificar las implicaciones de cada una
de ellas.
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Apóyese en éxitos precoces evidentes
para desarrollar la confianza de los participantes.
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«Escalone» los conocimientos,
la confianza y el compromiso con el proceso: ofrezca una gama de niveles
progresivos de implicación y ayude a la gente a escalarlos.
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Quizás no agrade un adiestramiento para
el fortalecimiento hecho de una forma directa –puede ser un mejor método
desarrollar las aptitudes de una manera orgánica como parte de un proceso.
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Siempre que sea posible, evite una solución
completamente irreversible. Ponga en marcha un proceso reiterativo de aprendizaje,
con pruebas y ensayos pequeños, rápidos y reversibles.
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Revise y amplíe continuamente a los miembros.
¿Cómo se integran en el proceso los grupos interesados que se van descubriendo?
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Ayude a la gente a entender los procesos
decisorios complejos y lejanos que son ajenos a los poderes delegados en
el proceso participativo, pero que afectan a sus resultados.
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Fomente nuevas relaciones y alianzas.
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Los planes deben tener sentido y estar
dirigidos a la acción.
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Consiga conectar las aptitudes privadas
de los diferentes grupos de intereses para cumplir sus obligaciones con
la responsabilidad pública en el control de la implementación.
Cree oportunidades para la reflexión
y la evaluación.
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¡Asegúrese de que la gente se divierte!
(de la Guía para la participación efectiva
por David Wilcox)
Diez ideas clave sobre
la participación.
1. Nivel de participación
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Sherry Arnstein (1969) describe una
escala de participación de ocho niveles. Brevemente, son estos: 1) manipulación
y 2) terapia. No son participativos. La intención es curar o educar a
los participantes. El plan propuesto es mejor y la tarea participativa
es conseguir el apoyo público por medio de las relaciones públicas. 3)
Información. Un primer paso importante hacia la participación legítima.
Pero demasiado a menudo se enfatiza la información en una única dirección,
sin respuesta. 4) Consulta. Supervisión de las posturas, reuniones vecinales
y encuestas públicas. Un ritual de escaparate. 5) Pacificación. Elección
de «meritorios» escogidos. 6) Asociación. Redistribución del poder
entre los ciudadanos y los administradores. Se comparte la planificación
y la toma de decisiones. 7) Delegación de poderes. Los ciudadanos ocupan
una mayoría clara de puestos en los comités con poderes delegados para
tomar decisiones. Ahora, el público tiene el poder para asegurar su responsabilidad
en el programa. 8) Control ciudadano. Los desposeídos manejan todo el
trabajo de planificación, elaboración de la política y gestión de un
programa.
2. Inicio y proceso.
La participación no se da de forma
espontánea. Alguien maneja el proceso a lo largo del tiempo y permite
la colaboración de los demás en el control de lo que sucede. El proceso
se describe en cuatro fases: inicio, preparación, participación y continuación.
3. Control.
El gestor esta en una posición privilegiada
para decidir hasta qué punto se controla. Esta decisión es equivalente
a subir un peldaño en la escala –o a adoptar una postura sobre el nivel
de participación.
4. Poder y propósito.
Entender la participación implica
entender el poder: la capacidad de los diferentes intereses para conseguir
lo que quieren. El poder dependerá de quién tiene información y dinero.
También dependerá de la confianza y las aptitudes de la gente. muchas
organizaciones son reticentes con respecto a la participación de la gente
porque temen perder el control. En cualquier caso, hay muchas situaciones
en las que el trabajo conjunto permite a todo el mundo conseguir más de
lo que podrían en solitario. éstas representan los beneficios de la participación.
5. El papel de los
mediadores.
Los mediadores controlan buena parte
de lo que sucede. Es importante que reflexionen a menudo sobre el papel
que desempeñan.
6. Los interesados
y la comunidad.
Un interesado es cualquiera que tenga
una participación en lo que sucede. ¿A quién afectará cualquier proyecto,
quién controla la información, las aptitudes y el dinero necesario, quién
va a ayudar y quién creará dificultades? Todos los afectados no tienen
la misma facultad para opinar. Utilice la escala para pensar sobre quién
tiene más influencia.
La comunidad que participa depende del
proyecto, mientras que diferentes personas tienen diferentes intereses.
7. Asociación.
útil cuando varios intereses diferentes
se unen de manera formal o informal para conseguir un propósito común.
Las partes no tienen por qué ser iguales en conocimientos, fondos o incluso
confianza, pero deben confiar en los demás y compartir el compromiso.
Crear confianza y compromiso lleva su tiempo.
8. Compromiso.
El compromiso es lo contrario de la
apatía: la gente comprometida quiere conseguir algo, los apáticos no.
Pero ¿qué conduce al compromiso? Desde luego, no lo hace el decir a la
gente «tienes que preocuparte», ni invitarles a reuniones públicas,
o bombardearles con folletos satinados. La gente se preocupa por lo que
le interesa, y se comprometen cuando notan que pueden conseguir algo. La
propaganda no lo va a lograr. Si la gente se muestra apática ante sus
propuestas, puede ser simplemente que no comparten sus intereses ni sus
preocupaciones.
9. Propiedad de las
ideas.
La gente se siente más inclinada a
comprometerse con una actuación cuando participa en la idea, que puedan
decir «nosotros lo pensamos». En la práctica, esto significa
organizar talleres de tormenta de ideas, ayudar a la gente a pensar en
lo aprovechables que estas ideas son, y negociar con los demás un resultado
que sea aceptable para tanta gente como sea posible. La apatía es directamente
proporcional a la participación que la gente tenga en las ideas y en los
resultados.
10. Confianza y capacidad.
Poner las ideas en práctica depende
de la confianza y de las habilidades de la gente. Muchos procesos de participación
implican importantes novedades en sus costumbres. No es realista esperar
que las personas o los grupos pequeños desarrollen de repente la capacidad
de tomar decisiones complejas y de intervenir en grandes proyectos. Necesitan
adiestramiento o la oportunidad de aprender de manera formal o informal,
desarrollar su confianza y creer en los demás.
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