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DESVIACIÓN

por Phil Bartle

tradución de Lourdes Sada

Folleto de adiestramiento

¿Qué es la desviación?

La palabra «desviación» está relacionada con el verbo «desviar», que significa salirse del camino marcado.  En sociología, nos interesa tanto lo que mantiene a la gente en un camino como lo que hace que se salga de él.

Una desviación es la violación de una norma social.  La cuestión es tanto ¿por qué tenemos y debemos observar las normas sociales? como ¿por qué las quebrantamos?

¿Cuál es la diferencia entre desviación y delito?  Ambos son violaciones de normas sociales. Un delito tiene la característica añadida de que existe una ley que lo contempla, convirtiéndolo en crimen o en falta.  No todo lo que es ilegal es delito: una multa por aparcamiento indebido no lo es, pero sí conducir intoxicado.

Fuerzas que nos mantienen en nuestro camino

Comenzaremos nuestra búsqueda estudiando el control.  La organización social significa que la gente se comporta según patrones previsibles, quizá con cierta variación, pero dentro de unos límites.  Por tanto, la cuestión sociológica es ¿cómo se mantiene la gente dentro de esos límites?

Cuando la gente observa a personas que actúan fuera de la norma, en ambos sentidos (matemático y sociológico), suelen comportarse de una manera que no sólo refleja su juicio, sino que también intenta afectar a las personas que cometen la desviación.  Una de las respuestas es la de excluirlas de alguna interacción social.   Castigo.  Este proceder puede llegar a convertirse en intolerancia, y acarrear el desposeimiento de derechos de esas personas.  Otra de las respuestas es la de intentar devolver al buen camino a la persona desviada, cambiar su comportamiento para que sea conforme a las normas de la comunidad.

El comportamiento de los demás puede ser el conjunto de fuerzas que nos mantienen encauzados.  Sus respuestas a nuestras acciones pueden ser positivas y negativas,  recompensas y castigos.  La zanahoria y el látigo.  Si actuamos dentro de los límites de sus expectativas y preferencias, se nos premia, y si nos salimos de ellos, se nos castiga.

Como estamos socializados de una forma concreta, nuestras suposiciones sobre lo que piensan los demás afectan a nuestra forma de actuar.  Estos castigos y recompensas nos influyen no sólo por cómo responden los demás, sino también por cómo suponemos que van a responder.

La diferencia entre desviación y delito es que el delito es una desviación social prohibida específicamente por una ley, y el estado castiga a los que incumplen el tabú.  Esa diferencia es básicamente la misma que entre la gemeinschaft y la gesellschaft.  No todas las leyes son justas ni se basan en el deseo o el consenso del conjunto de la población, y algunas acciones, aunque técnicamente ilegales, son aceptables dentro de las normas populares.  Algunas leyes siguen vigentes mucho después de que hayan dejado de ser útiles.  Todavía existe una ley en Vancouver por la que los caballos tienen derecho de paso ante los vehículos de motor y los peatones.  El castigo es la respuesta legal más común, pero no representa una forma de acabar con el delito, incluso en el caso de la personas que lo recibe.  Ver Sentencias judiciales.

¿Qué es ser desviado?

Poco después de comenzar con la sociología, estudié un curso sobre desviaciones.  Pensaba que aprendería lo que es un desviado, cómo llegó a serlo y cómo reaccionó la sociedad ante este hecho.  Mi sorpresa fue descubrir que lo importante no era saber qué es un desviado, sino quién tiene poder para etiquetarlo como tal.

Qué constituye una desviación, dónde están los límites, difiere de una cultura a otra, y por tanto de una comunidad a otra.  El juicio sobre los límites pertenece a la dimensión de valores.

Si todos los miembros de la comunidad tienen exactamente la misma noción sobre si una persona es desviada o no, el proceso de etiquetarla será muy sencillo.  No hay discrepancias.  Pero es muy raro encontrar a dos personas de una comunidad que tengan exactamente el mismo conjunto de valores, no hablemos ya de todos sus miembros.

Cuando existen distintas ideas sobre dónde trazar los límites, la comunidad reconocerá la autoridad de decisión de una persona o categoría de personas.  La persona que hace la identificación es la que tiene el poder.

Uno de los mecanismos para identificar y actuar sobre las personas que se deben etiquetar como desviados es el de medicalizar la desviación.  La manipulación mental toma al excéntrico y sugiere que la razón de su aberración radica en una enfermedad, o al menos en una salud deficiente.  Otorga un origen biológico a la situación, un método demasiado común en nuestra época, en la que existen todo tipo de explicaciones biológicas para lo que son situaciones o condiciones sociales.   La medicalización de la desviación suele ser un mecanismo para conceder el poder de identificarla a los académicos de la medicina, dando de nuevo una «causa» biológica a la desviación. 

¿Quién tiene el control y cómo se manifiesta?  ¿Quién es desviado?  ¿Qué es un desviado?  Estas son las preguntas clave.

Un elemento que distingue los distintos tipos y grados de incumplimiento de las normas es el representado por la diferencia entre la excentricidad inofensiva y el delito grave.  La respuesta social, que fluye entre estos extremos, muestra también una continuidad en su espectro.

Cambio social e innovación como desviaciones

Otro aspecto de la desviación es su papel en el cambio social.  La propia urbanización es un cambio social, y las comunidades urbanas tienden a cambiar con mayor rapidez que las rurales.  Por definición, cada vez que se produce un cambio social, empieza por ser considerado una desviación.  Las invenciones, descubrimientos e innovaciones son en un principio desviaciones, hasta que se convierten en normas sociales aceptadas.

El ejemplo clásico que aprendemos en la escuela es el de Galileo, al que la iglesia católica declaró hereje por sugerir que la tierra no era el centro del universo, puesto que gira alrededor del sol.

Como se menciona en Notas sobre religión, el concepto de «nada» como entidad y objetivo positivo era herético para los líderes religiosos de la edad media. Los árabes aportaron el concepto de cero junto con el sistema numérico que importaron de India.  Los primeros europeos que lo utilizaron estaban vistos como desviados, herejes y delincuentes por sus propias comunidades.

En las sociedades urbanas industriales y post industriales, valoramos los cambios sociales y las nuevas invenciones sin son útiles.  Por tanto, damos más valor a la creatividad que las sociedades rurales.  Una mayor creatividad causa una mayor desviación, y un cambio social más rápido.  Produce una mayor variedad de valores, que a su vez permiten un incremento de acusaciones de desviación, y provocan más conflictos culturales entre las subculturas de una comunidad.  Por muchas razones, en las ciudades hay un porcentaje mayor de desviados que en los pueblos o zonas rurales.

En general, la cuestión sociológica sobre la desviación no trata de las definiciones sino del poder.

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Última actualización: 2011.05.14


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