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| Como
las otras cinco dimensiones culturales, y como las dimensiones matemáticas
de anchura, longitud y profundidad, la dimensión económica de la cultura
y la sociedad es una elaboración lógica. Se encuentran en nuestra
mente más que en la sociedad o en el objeto que observamos. |
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| Así
que sea cual sea su tamaño, una institución social tiene una dimensión
económica, al igual que un lapicero tiene longitud, aunque sea corto.
Si la dimensión es cero, el objeto no existe. |
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| Para
entender la dimensión económica, volvemos a la base de la economía.
Aunque la palabra «economía» en su uso corriente actual suele implicar
una economía de mercado, la dimensión sociológica abarca mucho más. |
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| Para
simplificar, es la distribución de la riqueza. |
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| Esa
riqueza es cualquier cosa de valor: bienes o servicios. De hecho,
son los servicios que los bienes proporcionan los que los hacen valiosos. |
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| La
riqueza es también uno de los dieciséis
elementos
de fuerza de familias, organizaciones y comunidades. |
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| Dos
elementos contribuyen al valor económico: que sea (a) relativamente útil
y (b) relativamente escaso. A mayor utilidad, mayor será el valor.
A mayor escasez, mayor será el valor. |
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| Por
ejemplo, el aire es muy útil para los animales que lo respiramos.
Normalmente pensamos que es gratis. Esto se debe a que no es relativamente
escaso: está por todas partes. Pero si agarro a alguien por el cuello
y le amenazo con cortarle el suministro de aire, le demostraré el gran
incremento que ha sufrido su valor. Pregunte a cualquier buceador
si es valioso el aire para respirar cuando se encuentra en una botella
bajo el agua, y verá qué responde. |
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| A
la inversa, hay algunos minerales y elementos de la tabla periódica que
son muy escasos. Como no parecen tener ningún uso, su valor es aún
bajo. Para ser valioso, un bien o un servicio debe ser ambas cosas:
escaso y útil. |
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| Como
dimensión, existe dimensión económica en todas las unidades sociales,
desde la menor -la interacción entre un dúo (dos personas)- a la mayor
-un país entero (como Canadá). |
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| En
las charlas y prensa de cada día, se supone que la dimensión económica
está relacionada con el dinero. No obstante, dinero no es lo mismo
que riqueza. El dinero es una medida de la riqueza, una forma de
almacenarla y una manera de intercambiarla o distribuirla. Si toma
dos piezas de dinero, por ejemplo, un billete de cinco dólares y otro
de cien, no existe diferencia en su valor intrínseco. Ambos pueden
utilizarse, por ejemplo, para liar un cigarrillo o para limpiarse en el
servicio de una cafetería cuando descubrimos que no hay papel higiénico.
Es nuestro sistema de fe y creencias (nuestra cultura) el que da un valor
veinte veces superior al billete de cien dólares que al de cinco. |
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| Cuando
estudiamos las sociedades simples, sobre todo aquellas cuya tecnología
se basa en la recolección y la caza, nos dan pistas sobre la distribución
no monetaria de la riqueza. Por ejemplo, podemos ver que cuando alguien
llega a casa con unas bayas o un animal que ha cazado, es muy probable
que lo comparta con los miembros de la familia e incluso con los vecinos.
No hay dinero que cambie de manos. No se suele esperar un intercambio
o una compensación inmediata. Como sucede con los regalos, debe
implicar ciertas obligaciones tácitas, o es posible que la distribución
se base solamente en obligaciones familiares. |
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| Estudiemos
ahora nuestra compleja sociedad canadiense. Cuando el dinero y los
principios mercantiles de intercambio o distribución se añadieron a nuestra
cultura, no se perdieron los antiguos principos de la distribución.
Todavía ofrecemos regalos en los cumpleaños, y algunas fiestas anuales,
como la Navidad. Los padres todavía alimentan a sus hijos sin esperar
que les paguen en efectivo o con tarjeta de crédito. Los regalos
y las obligaciones familiares, como principios de distribución económica,
son instituciones que se remontan en la historia a los tiempos anteriores
a la creación del dinero y los mercados. |
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| Cuando
alguien abre la caja de su almuerzo y le ofrece una galleta o un trozo
de bocadillo, no se presupone obligación alguna, aunque el acto se considere
una confirmación de la amistad que les une. |
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| Cuando
su profesor le da la lata sobre el tema de turno, se está distribuyendo
riqueza. Aunque pague gastos escolares, sólo cubren alrededor de
la séptima parte del coste de poner a ese profesor ante usted. El gobierno
y las donaciones privadas proporcionan el resto. No se exige un pago
inmediato en la clase por la distribución de esta riqueza en forma de
conocimiento, información o sabiduría. |
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| El
trabajo de mantener en funcionamiento una casa -lavar los platos, hacer
las camas, cocinar, limpiarle la nariz a los pequeños- es riqueza.
Con la creación y desarrollo de la economía de mercado, estas tareas
se han dejado atrás –– desfase cultural,
por así decirlo –– como resíduos de
las sociedades premercantiles. Pero no desaparecen. Puesto
que son formas de trabajo de las que se suelen encargar las mujeres (cosas
de mujeres), esta labor suele estar infravalorada. Desde las dos
oleadas del movimiento femenino, este hecho se ha convertido en un asunto
delicado, por el ideal de igual paga por igual trabajo y el dilema de determinar
cómo y cuánto pagar por las tareas domésticas. |
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| Podemos
lograr un profundo entendimiento de la dimensión económica de nuestra
sociedad actual observando el orden en que las nuevas formas se han añadido
a las antiguas. El primer gran salto llegó con la revolución agrícola,
y la creación del excedente agrícola. Esto provocó el ascenso
de las ciudades y ciudades estado, donde la aristocracia, los comerciantes,
los militares y la policía consumían el alimento excedentario, sin olvidar
a los escribas que además hacían el seguimiento del excedente.
Era una redistribución estatal de riqueza, originada por la invención
de la escritura de palabras y números. No es coincidencia que unos
siglos después, en español moderno, la palabra «cuento» signifique
relato y «cuenta» sea una declaración bancaria. |
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| Aunque
se utiliza dinero para los salarios y otros gastos, pagar por tener policía
es una forma moderna de distribución estatal. Los gobiernos, sean
municipales, provinciales o federales, recaudan los impuestos de los contribuyentes
y los gastan en poner en marcha las fuerzas policiales que los protegen.
Una ocupación relacionada, la extorsión violenta que practica el crimen
organizado (la «mafia») suele aplicar tarifas según el acuerdo: el dueño
de un negocio está protegido (de la propia mafia) si paga el precio de
la extorsión. A diferencia de un departamento de policía, no se
trata de una redistribución estatal de riqueza. |
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| Un
sistema sanitario es una moderna redistribución estatal hasta el punto
que se utilice el dinero de los impuesto para cubrir gastos, pero forma
parte de la economía de mercado desde el momento que se recurre a la «tasa
por servicio» para cubrir estos gastos. |
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| El
trueque no ha tenido gran importancia en el desarrollo de los sistemas
económicos. El problema es que el intercambio directo, sin dinero,
limita las opciones de los comerciantes. Incluso los esquemas modernos
de personas que intercambian sus servicios y productos para evitar el pago
de impuestos, recurren con frecuencia a sistemas contables para simular
dinero, el llamado «dinero verde», que permite que las personas proporcionen
los bienes o servicios que puedan, pero sólo compren los que quieran. |
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| El
pago de diezmos a la iglesia es una forma intermedia de redistribución
estatal, en la que se exige un donativo que la iglesia gasta según sus
propias prioridades, en lugar de hacerlo de acuerdo a los deseos de los
donantes. |
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| La
ideología comunista defiende un sistema de redistribución estatal «de
cada uno según sus posibilidades, a cada uno según sus necesidades».
Esto sólo se ha practicado en comunidades simples dedicadas a la recolección
y la caza, y sería extremadamente difícil de aplicar en una sociedad
moderna. |
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| Según
se iban haciendo más complejas las sociedades, y la división del trabajo
se expandía mucho más allá de la media docena de funciones principales
necesarias en las antiguas ciudades y estados, la invención del dinero
era inevitable. El primer dinero fue algún tipo de bien, relativamente
duradero, que podía tener un valor intrínseco, como las vacas.
Más tarde se hizo evidente que el dinero cumplía su objetivo (almacenar,
medir o intercambiar riqueza) si estaba compuesto de algo que no pudiera
utilizarse para nada más. El oro, por ejemplo, ya no aparece en
nuestras monedas. |
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| Otro
concepto descubierto por las ciencias sociales al observar otras sociedades,
y que después se ha demostrado aplicable a la nuestra, es el de las «esferas
de intercambio». En muchas sociedades ganaderas, por ejemplo, se puede
«comprar» una esposa a cambio de vacas, pero no se puede cambiar por
cosas como comida o herramientas. Volviendo a nuestra sociedad, vemos
que los cónyuges porporcionan sexo y afecto, sin esperar un pago como
compensación. Si se venden en el mercado, interviene un conjunto
distinto de valores, y la profesión se llama prostitución, o más a menudo,
algún nombre peyorativo. |
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| Con
los niños es similar. Queremos tenerlos. Los consideramos
algo precioso. Son relativamente escasos y útiles. Pero comprarlos
y venderlos es inmoral e ilegal. |
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| Los
niños y el sexo son por tanto dos áreas de nuestra sociedad moderna en
la que existen esferas de intercambio, y no se considera ético cruzar
de una a otra. |
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| Aunque
los principios básicos de la economía son los mismos, la sociología
y la economía los ven de forma muy diferente. |
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