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Adiestramiento para la gestión



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ORGANIZACIÓN DE LA COMUNIDAD

por medio del adiestramiento

por Phil Bartle, PhD

traducción de Mª Lourdes Sada


Dedicado a Gert Lüdeking

Notas para el activista

Utilización de un proceso de adiestramiento para organizar comunidades

Resumen:

Este módulo enseña «cómo» a los trabajadores comunitarios sobre el terreno. Explica el significado y el propósito de la organización de las comunidades como parte del proceso de adiestramiento (yendo más allá de los propósitos tradicionales del adiestramiento, como la transferencia de conocimientos), y proporciona algunos métodos y técnicas para llevarlo a cabo.

Se hace una distinción entre la organización para la toma de decisiones y la organización para la acción efectiva (siendo ambas elementos necesarios para el fortalecimiento) y presenta algunos métodos de ponerlas en práctica que pueden utilizar los activistas.

Introducción:

El adiestramiento para la gestión comunitaria, como se afirma repetidamente en esta serie, va más allá del propósito tradicional u ortodoxo del adiestramiento, la transmisión de conocimientos, pues también incluye la información, la toma de conciencia y el estímulo.

Un aspecto importante del desarrollo de la capacidad por medio del adiestramiento es la organización. Para el activista comunitario, esto significa la creación de nuevas organizaciones donde no existían previamente, la reorganización de las ya existentes y el incremento de su eficacia.

Este módulo le enseña a organizar, como parte del proceso de adiestramiento para la gestión, para fortalecer comunidades de bajos ingresos. Describe los propósitos de esta organización, y ayuda al activista sobre el terreno a organizar OBC (Organizaciones Basadas en la Comunidad) para la toma de decisiones y la acción.

Parte A: Propósito, principios y conceptos:

Antes de comenzar con las técnicas y los métodos específicos de organización, dentro del adiestramiento para la gestión, repasemos el propósito de llevar a cabo esa organización, nuestras metas y el significado de algunas de las palabras que utilizaremos. En este punto, sería interesante consultar las palabras que se usan en esta metodología. Ver el «Glosario de palabras clave», que contiene las definiciones de muchas palabras específicas de estos documentos.

Recuerde los principios que se utilizan como parámetros para organizar: entre otros, democracia, participación, fortalecimiento, equilibrio entre los sexos, implicación de los marginados, transparencia, honradez, prevención de la enfermedad, sostenibilidad, autosuficiencia, asociación, justicia, eliminación de la pobreza, beneficio general y desarrollo. Estos principios no tienen por qué coincidir necesariamente con los valores de la gente con la que usted trabaja.

El significado de «organizar»:

En sociología, aprendemos que la sociedad y las instituciones sociales son algo más que un simple conjunto de individuos. Estos conceptos también abarcan la forma en la que estos individuos se vinculan entre sí. Son grupos de sistemas como la economía, la organización política, valores, ideas, tecnología y patrones de comportamientos previsibles (interacción social). Los individuos van y vienen (nacimiento, muerte, emigración), y sin embargo, estas instituciones (por ejemplo, las comunidades) permanecen, transcienden a sus miembros. El conjunto es mayor que la suma de sus partes (ver «¿Qué es comunidad?»).

Por todo esto, el mero hecho de tener un grupo de individuos en una habitación (por ejemplo, aprendices o alumnos) no quiere decir que estén necesariamente organizados. Su tarea consiste en organizarles. Esto significa inculcarles una serie de ideas y expectativas que les den una estructura social, y unos procesos sociales que hagan de esa organización algo (social) que transcienda a los individuos que la componen.

el significado de «movilizar»:

Algunas personas suponen que si llegan a una comunidad y organizan un grupo para que tenga cierta estructura o forma (por ejemplo, nombrando presidente, vicepresidente, tesorero y secretario), y el grupo dice que ya está listo para la acción, ya han «movilizado» al grupo. Esto no es siempre cierto. La palabra «movilizar» contiene la palabra «móvil». Esto implica movimiento o acción. Un activista no moviliza un grupo simplemente organizando en el algún tipo de estructura. Tiene que estar comprometido con alguna clase de actuación antes de poder decir que está movilizado.

El adiestramiento que proporciona, destinado a incrementar la capacidad de una comunidad de bajos ingresos, tiene que dar como resultado no sólo la creación de algunos grupos, sino de organizaciones basadas en la comunidad que estén comprometidas en alguna acción comunitaria efectiva.

Los dos tipos de organización más importantes:

Cuando organiza una OBC, lo primero que debe tener muy claro es cuál es es propósito de esta OBC, qué es lo que se espera de ella.

Los dos propósitos principales para la organización son:

  1. Organizar para la toma de decisiones y
  2. Organizar para una acción que conduzca a la consecución de un fin.

Aunque cualquier organización hará ambas cosas, tomar decisiones y actuar, usted, como activista, tiene que recordar cuál es en todo momento su intención al organizar una OBC. ¿Está usted organizando para la toma de decisiones o para la acción efectiva? Si necesita una decisión importante de la comunidad en general, como la elección entre dedicar los recursos a construir un hospital o a reparar el suministro de agua, necesita organizar para la toma de decisiones. Puesto que la decisión es crucial para la comunidad en su conjunto, la organización óptima en este caso es la que tenga una auténtica representación de todos sus miembros. Una reunión pública de la comunidad puede ser lo más apropiado (estos consejos ni dictan ni predeterminan, es usted, como activista familiarizado con la comunidad, el que debe decidir utilizando su información de primera mano).

Si organiza una reunión comunitaria, la gente seleccionada para la mesa de moderadores, y usted mismo como mediador, deben hacer lo posible por asegurarse de que no son los hombres los únicos que toman las decisiones, que la gente que suele estar marginada participa, los discapacitados tanto físicos como psíquicos, las minorías religiosas, los pobres, los analfabetos, los jóvenes, los ancianos, las minorías lingüísticas, los que no tienen derecho al voto, y cualquier otro que se ignore o rechace conscientemente. Su propósito es poner en marcha una organización que asegure que las decisiones comunitarias importantes son participativas y democráticas.

Por el contrario, si necesita conseguir que se construya un hospital o aprobar una nueva ley que proteja los derechos de los propietarios, necesita organizar para la acción. La organización que usted cree o fortalezca tiene que ser consciente de los deseos de toda la comunidad, y responsable ante ella, pero también debe estar organizada para ser eficaz.

La estructura de una organización tradicional (presidente, vicepresidente, secretario y tesorero) puede ser más efectiva para la toma de decisiones, pero quizá no sea la más apropiada para la acción efectiva.

Las definiciones correctas son importantes:

Recuerde que muchas de las palabras que utilizamos cuidadosa y profesionalmente, han sido adoptadas de una manera superficial por gente que no está familiarizada con el fortalecimiento de las comunidades, y se han hecho populares (y se han puesto de moda) entre muchas agencias donantes internacionales que quieren centrarse en la participación comunitaria como elemento esencial de desarrollo sostenido, que se ha cambiado el sentido de estas palabras y se utilizan incorrectamente en muchos proyectos de asistencia al desarrollo.

Dedique un tiempo a repasar las palabras que utilizamos en fortalecimiento de comunidades. Recuerde, por ejemplo que «participación comunitaria» no sólo significa contribución al trabajo comunal (o consultas entre las agencias externas y algunos de los miembros de la comunidad) sino que implica también la participación de toda la comunidad en las decisiones esenciales que le afectan. Recuerde que «basado en la comunidad» no quiere decir localizado en una comunidad, sino que la propia comunidad detenta (tiene la responsabilidad de) la organización, y que el núcleo de su actividad es la comunidad.

El conocimiento de los significados correctos de las palabras que usamos es importante en la consecución de un desarrollo sostenido. Memorizar definiciones de diccionario no es la vía más efectiva: pensar en los conceptos, registrar sus experiencias y compartir estas experiencias e ideas con otros profesionales es más útil para conocer estas palabras y conceptos, y por lo tanto, para mejorar su capacidad como activista instructor de gestión comunitaria.

Esto es sólo un resumen de la naturaleza de la organización de comunidades y grupos. Se le anima a reflexionar sobre todo ello a lo largo de su labor como activista e instructor. Comparta también sus ideas y experiencias con otros activistas cuando se encuentre con ellos. Ahora, pasemos a estudiar algunos de los métodos que puede emplear para organizar.

Parte B: Métodos de organizar:

Por regla general, sin ayuda, una comunidad de bajos ingresos no se organiza por sí misma. Algunos suponen erróneamente que la participación comunitaria es espontánea desde el momento que usted diga que debe haberla. No. Tiene que haber una intervención, un empujón a la comunidad, y usted, el activista o instructor, es el responsable de esa intervención. A veces se le llama animación social o estimulación: ambas denominaciones implican el estímulo y el inicio de la acción por parte de la comunidad.

No piense, como otros creen erróneamente, que todo lo que hace falta es aparecer en una comunidad y empezar a dar explicaciones de cómo tiene que ponerse en marcha una organización. Dar permiso para participar no asegura la participación de la comunidad. Aunque ese sistema puede dar como resultado la formación de cierta estructura, no será sostenible, no «pertenecerá» a la comunidad: en cuanto se la deje sola, la estructura se desbaratará.

Entonces, ¿cómo puede conseguir esta organización y movilización? Muchos de los conocimientos que necesita ya se han estudiado en otros módulos de esta serie (en especial la tormenta de ideas y otros apéndices del manual del activista). La forma de plantearlo difiere entre la organización para la toma de decisiones y la organización para la acción, como se explica arriba.

El principio esencial de la forma de organizar, como en el resto de su adiestramiento, es que debe ser participativa. Como instructor de gestión, usted es un moderador, no un conferenciante. Los alumnos participantes deben ser una parte activa del proceso de organización. Su tarea consiste en facilitar y posibilitar, no en dar órdenes, sermones ni conferencias.

Tomemos al gran educador clásico, Sócrates, como modelo principal. Sócrates no le decía la gente cómo son o cómo eran las cosas. Les incitaba a pensar por ellos mismos haciéndoles preguntas. No eran preguntas al azar ni inconexas, sino bien dirigidas e intencionadas. Obligaba a sus oyentes a pensar, de tal forma, que muchos líderes de la época se sintieron amenazados por Sócrates y sus preguntas. No hace falta llegar al extremo de Sócrates, cuyas preguntas conducían a ideas que los líderes de su tiempo consideraron sediciosas hasta el punto de condenarlo a muerte. De Sócrates, lo que tiene que aplicar es la noción de que se puede abrir la mente de la gente mucho más preguntándoles que dictándoles.

Cuando haga una pregunta, invite y anime al alumno a responder. Esta respuesta significa más participación y más implicación por parte del alumno. Aprender experimentando es mucho más efectivo que aprender escuchando. Cuanto más participen sus alumnos, más fácil les resultará participar.

No imponga soluciones a sus participantes, extraiga las soluciones de ellos.

Organizar para la toma de decisiones:

La parte del adiestramiento para la gestión comunitaria que consiste en organizar para la toma de decisiones es similar a la animación social clásica o la organización para el desarrollo comunitario.

Su tarea consiste en crear una OBC (Organización Basada en la Comunidad) que va a reflejar e identificar de una forma mucho más exacta los deseos y las decisiones más importantes del conjunto de la comunidad. Si ya existe una OBC, su trabajo será aumentar su eficacia (sobre todo en reflejar las decisiones de toda la comunidad). Su objetivo es hacerla tan participativa, inclusiva y democrática como sea posible.

Su punto de partida debe ser una reunión pública abierta de todos los miembros de la comunidad. Habrá una cierta tendencia por parte de los más cultos, los hombres y los líderes de dominar la reunión. Sus prioridades pueden diferir de los de otros grupos o categorías de la comunidad, por lo que es esencial que estos otros acudan a las reuniones y tengan constancia de que usted escucha lo que tienen que decir. (Ver el documento: «Organización para la unidad»). Debe dejar claro para todo el mundo que usted espera que esas personas acudan a las reuniones de toda la comunidad.

Para orientarse de cómo puede conseguir una decisión comunal sobre el problema que necesita la solución más urgente, consulte el módulo «tormenta de ideas». Asegúrese de explicar cuidadosamente las reglas básicas de la tormenta de ideas a todos los presentes, y deje bien claro que no se admiten críticas sobre las sugerencias de otras personas. (1) No se paren en la elección del problema prioritario: continúen hasta el final de la sesión de tormenta de ideas, (2) busquen soluciones a este problema como meta comunitaria, (3) generen objetivos más específicos a partir de la meta prioritaria, (4) identifiquen recursos y obstáculos y (5) elaboren varias estrategias posibles y elijan una de ellas. Estas decisiones fundamentales deben convertirse en la base para otro tipo de organización que llevará a cabo más adelante, la organización para la acción, en la que se determinarán los detalles y planes del proyecto basado en la comunidad.

Evite decirles a los participantes qué elegir, qué hacer o qué pensar. Haga preguntas. Fortalézcales desafiándoles.

Hacer una pregunta puede ser una acción inocente, nada amenazante, en especial si se hace en un tono de voz educado, amigable y no intimidatorio. Pero, escondida bajo esta suave apariencia, hay una potente herramienta de cambio social, firme como el acero, para organizar comunidades con vistas a su fortalecimiento y a su desarrollo sostenido. Promueve la reflexión, el análisis y la implicación, sobre todo si es parte de un conjunto de preguntas que conduzcan a un grupo hacia su organización, siempre por medio de los principios que se discuten en la primera parte de este módulo.

«¿Qué necesitamos?» «¿Por qué lo necesitamos?» «¿Cuál es nuestro objetivo?» «¿Cómo nos ayuda esto a conseguirlo?» «¿Qué alternativas tenemos?» éstas son algunas de las preguntas que puede hacer para conseguir soluciones de sus participantes. Cada una, por sí sola, no es desafiante, y estimula a sus participantes a implicarse en el proceso de toma de decisiones. Debe ser completamente consciente de cuál es su intención, y de la poca consistencia de algunas de las respuestas clásicas, así que tiene que desarrollar su capacidad de hacer preguntas en orden lógico de forma que lleven a sus participantes a enfrentarse con la realidad y a generar soluciones para los problemas comunitarios. Todas juntas, sus preguntas pueden ser más poderosas que la suma de los poderes individuales de cada una de ellas.

No acepte las primeras respuestas pasivamente. Con mucho respeto, ponga en duda cada una de estas respuestas: «¿Es esta la mejor forma?» «¿Hay alguna otra manera?» Nunca acepte que respuestas como «ésta es la forma en la que siempre hemos hecho las cosas», o «ésta es la manera correcta de hacerlas» satisfagan la cuestión. «¿Es ésta la manera apropiada para esta comunidad, en este momento, para este propósito?» Sin criticar abiertamente las tradiciones de la comunidad, sus preguntas desafiarán a sus participantes a analizar la situación, y encontrar la solución más apropiada, aunque no sea la más ortodoxa. ésto fortalece, potencia e incrementa la capacidad de la organización y de la comunidad.

Durante todo el tiempo, tenga siempre en mente que los principios hacia los que les está dirigiendo incluyen la tolerancia hacia las minorías y los vulnerables, el respeto a los miembros más débiles de la comunidad, la democracia (el poder de la gente), la honestidad, la transparencia, la participación y la inclusión en el proceso de toma de decisiones. Su forma de ordenar las preguntas hará que el grupo se enfrente a esos principios, y cada vez, puede recordar a los participantes que se espera de ellos que alcancen sus objetivos en el marco de esos principios.

Si se defiende de boquilla la «democracia» por ejemplo, mucha gente supondrá automáticamente (sin reflexionar) que «democracia» implica necesariamente el concepto occidental, con instituciones tales como democracia representativa, elecciones, votaciones, partidos y parlamentos. No acepte estas suposiciones cuando organice la comunidad para la toma de decisiones, y no permita tampoco que sus alumnos las crean. Estimule el pensamiento innovador en sus alumnos, y el deseo de crear estructuras y procedimientos nuevos y originales.

Otra decisión importante que debe tomar la comunidad al completo, tanto como la elección del problema prioritario a resolver por la comunidad, es la elección de los miembros que formarán el comité ejecutivo de la OBC.

Organizar un comité ejecutivo:

En algún momento se hará necesaria para el conjunto de la comunidad la formación de un comité ejecutivo que lleve a cabo sus deseos. Las cuestiones más importantes deben decidirse en grandes reuniones públicas. Los detalles que consumen mucho tiempo se lo harían perder a toda la comunidad, y pueden ser eficazmente tratados por una ejecutiva, siempre y cuando la comunidad tenga control total sobre ella, esta ejecutiva mantenga una buena comunicación con la comunidad, sea consciente de sus deseos, y sus decisiones sean transparentes.

El comité ejecutivo está a medio camino entre algo organizado para la toma de decisiones y algo organizado para la acción efectiva, y hay un gran paralelismo en sus funciones. Es un puente entre la comunidad (organizada para la toma de decisiones) y el proyecto comunitario (organizado para la acción). La palabra «ejecutivo» aquí, quiere decir gestor. Deriva del significado de «ejecutar» en el sentido de «hacer algo», no de «aplicar la pena de muerte». El comité ejecutivo es el comité gestor que ejecuta las cosas en nombre del conjunto de la comunidad. Su tarea consiste en estimular a la comunidad para que forme el comité ejecutivo de forma que éste se vea a sí mismo como un ente que tiene que trabajar para y responder ante la comunidad, y no al contrario, es decir, que considere que la comunidad tiene que trabajar y responder ante él.

Para conseguirlo, en las sesiones de adiestramiento debe hacer preguntas del tipo de cómo debería hacerse todo esto. Hay dos puntos de los que se debe ocupar: (1) cuál debe ser el proceso de selección y (2) quién debe ser elegido para formar parte del comité ejecutivo.

En comunidades pequeña, rurales y empobrecidas es obvio que los procesos formales de selección, como una elección con urnas, son demasiado caros e innecesarios. Por contra, en comunidades urbanas, en las que existe una mayor heterogeneidad, menor solidaridad comunitaria y más alienación urbana, se hace patente que es necesario un planteamiento de este tipo. En este punto, son importantes su conocimiento de la comunidad y sus habilidades como sociólogo práctico. Lo que pretende es estimular procesos de elección que todo el mundo pueda entender, que sean transparentes y aceptables para todos los participantes. Los procedimientos que se parezcan o deriven de los tradicionales, como la forma de elección del cabeza de linaje o de clan (donde sean de algún modo interpretativos y no sigan reglas rígidas de herencia) pueden constituir un mayor éxito.

Si algún tiempo después de la formación del comité ejecutivo se reciben quejas de él (normalmente sobre apropiación indebida de fondos, o inicio de acciones no sancionadas por el conjunto de la comunidad) los miembros descontentos de la comunidad le llevarán a usted sus reclamaciones sobre el comité. Usted debe poder decir «ustedes y toda la comunidad eligieron su propia ejecutiva, así que la responsabilidad es suya, no mía, yo sólo actúo como mediador». La elección de los miembros de la ejecutiva puede no haber sido un error de usted, como mediador, pero tiene que reexaminar cuidadosamente los procesos y procedimientos de selección, para asegurarse de que fueron transparentes, inclusivos, inteligentes y justos. Esta investigación no es una pérdida de tiempo, pues puede ser necesario que convoque otra reunión de toda la comunidad que forme un nuevo comité ejecutivo.

Su segunda preocupación es la elección de los miembros del comité. Otra vez insistimos que no debe dictar quién tiene que ser elegido, pero sí utilizar su método de preguntas para conseguir la participación de sus alumnos. Estas preguntas deben poner en duda discretamente las suposiciones sobre quién debe ser elegido. Quizás al principio, los miembros de la comunidad quieran elegir a los más cultos de entre ellos, simplemente porque están educados. Hágales saber que este criterio es una suposición infundada. ¿Qué tipo de persona quieren elegir? Quieren gente en la que puedan confiar, que estén motivados y sean leales a la comunidad, y que den información completa y exacta sobre las actividades de la ejecutiva.

Muchos miembros cultos de la comunidad son profesores originarios de otras áreas que no sienten una gran lealtad hacia esta comunidad, y es más fácil que desaparezcan, huyendo con los fondos de la comunidad. Esta posibilidad tiene que considerarse. Una anciana respetada por la comunidad y conocida por todos, aunque nunca haya ido a la escuela, puede ser más apropiada. «Pero no sabe leer ni escribir», dirán los participantes. «¿Y qué?», debe replicarles. Sus nietos saben leer y pueden traducir los documentos que necesite, y si lo hacen por la noche, cuando todo el mundo se reúne para cenar, se incrementará la comunicación de cualquier tema a los miembros de la comunidad (incluyendo los cotilleos entre los niños en la escuela). Una mujer así es especialmente valiosa para el cargo de tesorera. Algunos se sentirán atraídos por pertenecer al comité ejecutivo, y buscarán un cargo en él porque desean una ganancia personal, el prestigio o la popularidad que acompaña al título. Harán campaña para resultar elegidos. Debe intentar identificar esas motivaciones y guiar a los miembros de la comunidad hacia la gente cuya motivación sea el altruismo y la lealtad a la comunidad. Sin acusar públicamente a nadie, tiene que señalar este hecho a la comunidad en el proceso de la elección de los miembros de la ejecutiva.

A la inversa, algunos miembros de la comunidad desearán elegir a los integrantes del comité ejecutivo basándose en su estatus, en la creencia de que éstos darán prestigio y fama al comité, aunque estas personas no estén suficientemente motivadas para contribuir a su funcionamiento. O quizás simplemente estén demasiado atareados. Alerte a los miembros de la comunidad sobre estos asuntos cuando elijan a los miembros del comité.

Aunque no debe imponer a los miembros de la comunidad quién tiene que resultar elegido, hágales conscientes de todas estas cuestiones, y pídales que sean explícitos en cuanto a los criterios que deben usar para elegir a cada miembro del comité ejecutivo.

Señalemos que el comité ejecutivo no siempre se llama así. En algunos sitios se le llama CIC (Comité de Implementación Comunitario), en otros «Comité de Desarrollo». Incluso no siempre se le llama comité. Puede tener cualquier nombre que la comunidad elija. Su nombre puede incluir el de la comunidad o cualquier otro que sea relevante para ésta. Anime y desafíe a la comunidad a elegir el nombre que prefieran: no les dicte el que deberían ponerle.

Organizar para la acción efectiva:

Cuando trabaje con la comunidad en la planificación y ejecución de un proyecto comunitario, lo hará frecuentemente con el comité ejecutivo. Ponga en marcha sus sesiones de adiestramiento para la gestión con el comité. Serán menores y más directas que las grandes reuniones comunitarias para la toma de decisiones importantes sobre las prioridades y la elección de los miembros de la ejecutiva. Explique a sus alumnos (participantes) que hay una diferencia entre organizar para la toma de decisiones y organizar para la acción efectiva. Explíqueles que no tienen que hacer suposiciones, y no deben erigir su OBC sobre la base de la tradición o de cómo se han hecho en todas partes. Tienen libertad para ser creativos e innovadores, pero deben intentar la organización más efectiva (no la más ortodoxa).

Explique también que la tarea del comité ejecutivo es tomar decisiones que reflejen los deseos de toda la comunidad, contribuir a la transparencia y convocar reuniones con toda la comunidad cuando se deban tomar decisiones importantes. Un comité de proyecto debe estar instituido de forma que su tarea sea llevar a cabo las acciones necesarias. No es lo mismo que el comité ejecutivo, aunque es posible que coincidan algunos de sus miembros. El comité de proyecto debe organizarse para ser eficaz en completar el proyecto de acuerdo con los deseos expresos de la comunidad. Como comité que toma decisiones, la ejecutiva puede estar bien organizada de forma tradicional (presidente, vicepresidente, tesorero, secretario, miembros en general). Pero esta estructura puede ser inapropiada para la comunidad. No tiene por qué ser así si hay otra estructura que se ajuste mejor a esa comunidad en concreto.

Cuando organice un comité de proyecto, organice para la acción (ver el módulo «Diseño de proyectos comunitarios». Basándose en los resultados de la sesión de tormenta de ideas con toda la comunidad, el comité de proyecto generará objetivos, revisará recursos reales y potenciales, identificará obstáculos, creará estrategias, elegirá la mejor de ellas y gestará los detalles de la organización, el calendario, los periodos y el presupuesto para la transformación de la inversión (recursos) en rendimiento (objetivos). De la puesta en marcha de la organización se encarga el comité de proyecto, que informa al comité ejecutivo, que a su vez informa a la comunidad.

La forma en la que debe estar organizado el comité de proyecto difiere de un proyecto a otro, de un objetivo a otro. No se organiza ni se estructura de la misma manera para construir un suministro de agua que para cambiar las leyes que protegen los derechos de los propietarios.

Aquí vamos a utilizar como guía central la tercera pregunta de las cuatro preguntas clave del adiestramiento para la gestión. «¿Cómo utilizar lo que tenemos para conseguir lo que queremos?" (Ver Adiestramiento para la gestión). Ese «cómo» es una cuestión importante, su respuesta incluye estrategia, puesta en marcha de la organización, presupuesto, periodicidad, supervisión, implementación y muchos otros detalles del proyecto. La puesta en marcha de la organización, la composición y la estructura del comité de proyecto, con las descripciones del trabajo y la identificación de las tareas de cada miembro, es responsabilidad del comité ejecutivo. Su trabajo como mediador e instructor es estimular y ayudar al comité ejecutivo en la formación del comité de proyecto.

No crea que su trabajo como instructor y organizador se acaba una vez que el comité ejecutivo esté formado y el proyecto en marcha. Como parte de sus tareas de supervisión como activista, debe inspeccionar el trabajo de la ejecutiva, asegurarse de que las contribuciones de la comunidad son frecuentes y se hacen cuando resultan necesarias, controlar el trabajo del comité de acción o de proyecto, comprobar que está haciendo su trabajo y, además, de la forma más efectiva.

Después de esto, puede que haga falta un cierto adiestramiento de rectificación. Debe aprender cuándo intervenir para convocar más sesiones de adiestramiento para (1) toda la comunidad, (2) el comité ejecutivo de la OBC y (3) la organización del proyecto o la acción.

Conclusión:

Su tarea consiste en utilizar el adiestramiento para la gestión como medio de organizar y reorganizar las comunidades para la toma de decisiones y para su compromiso en la acción efectiva. Hágalo usando métodos de adiestramiento participativos y conciliadores, no dictando como debería ser.

Preguntando y cuestionando las decisiones de grupo que se basen en la tradición y en suposiciones irreflexivas, incrementa la capacidad y la eficacias de las organizaciones que usted constituye. Potencia la comunidad fortaleciéndola, incrementando su capacidad de tomar decisiones y de lograr lo que quieren.

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Última actualización: 13.04.2011

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