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Todas las nuevas religiones comienzan como cultos, aunque no todas se gradúan como religiones. La organización social de un culto, para que pueda nacer, sobrevivir y medrar, debe ser diferente de la que tiene cuando se convierte en religión establecida. La diferencia principal es que el liderazgo está organizado sobre principios diferentes. Ver: De culto a religión. Un culto que se esfuerza por sobrevivir, fundado quizás por una persona con visión, con unos cuantos colaboradores y después unos pocos seguidores, necesita un lÃder sólido y carismático para mantenerse unido y en funcionamiento. Esto durará hasta la muerte de ese lÃder carismático. Entonces hay que encontrar otro lÃder carismático, que quizá dirija el culto por caminos muy distintos. Cuando el culto crece y sobrepasa a sus miembros y lÃderes, debe desarrollar nuevas formas de asegurar la continuidad del liderazgo, y el carisma acabará por no ser suficiente. Las tradicionales formas de herencia se convierten pronto en el medio de obtener nuevos lÃderes, o más probablemente, el mismo conjunto de principios sucesorios meritocráticos y racionales de cualquier burocracia superviviente. |